Dedicar varios minutos al día al disfrute de la calma y tranquilidad que se obtiene al quedarnos mirando vagamente a estos animales. Si los peces nos ven repetidas veces a su lado, nos perciben sin ningún problema para ellos, aprenden a reconocer a la persona que generalmente los alimenta y se atreven a comer de su mano.
viernes, 29 de febrero de 2008
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