Podremos optar entre un sencillo mantenimiento, que sólo requiere conocimientos básicos, o pero podemos también profundizar en el interesante mundo de la fauna acuática, imitando hábitats reales (modificando los parámetros químicos del agua, colocando unos tipos concretos de peces y plantas, temperatura, luz...) e incluso enfrentarnos al reto de criar determinadas especies (algunas resultan realmente sencillas mientras otras se quedan para los acuariófilos expertos).
viernes, 29 de febrero de 2008
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