Dedicar varios minutos al día a la observación de los animales, fijándonos tanto en su comportamiento general (su forma de nadar, de comer, de relacionarse entre ellos) como examinando meticulosamente su apariencia externa: aletas, escamas, color de la piel, aspecto de ojos y boca... Ya que muchas enfermedades de los peces ofrecen signos externos claramente visibles si se aprende a observarlos
viernes, 29 de febrero de 2008
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