sábado, 2 de febrero de 2008

los Loros

Son inteligentes, muy sociables y curiosos, necesitan que se les dedique tiempo, que se juegue con ellos, que se les deje salir de su jaula... Es muy importante tener una idea de lo que puede significar llevarse uno a casa antes de hacerlo, a través, por ejemplo, de la lectura de algún libro sobre la especie elegida, ser conscientes y responsables.

Si conseguirmos una buena relación de intimidad, respeto y cariño mutuos disfrutaremos de su convivencia, pero si no podemos satisfacer sus necesidades o no nos preocupamos de hacerle el suficiente caso, se convertirá en un animal triste, aburrido o psicológicamente inestable, con problemas de comportamiento muy difíciles de solventar.

Los loros son ruidosos

Es algo que no lograremos pasar por alto porque es una característica del animal. Aunque se trate de individuos sanos, felices, que tienen un dueño responsable que los cuida y mima, aunque hablen y repitan muchas frases como sus amos... de vez en cuando no se consigue evitar silbidos o chillidos que pueden llegar a resultar molestos para el vecindario.

El corte de las alas

Es frecuente, para facilitar la domesticación del loro, practicar el corte de las plumas remeras de las alas (las más largas). El proceso debe realizarlo un veterinario o un pajarero experimentado. No tiene por qué hacer ningún daño al ave, salvo el estrés y el “susto” por cogerlo y tenerlo sujeto un rato. Esta operación es de ayuda porque, a partir del recorte de alas, el animal no tiene la posibilidad de huir volando de una sesión de aprendizaje y se entrega mucho antes. Hay criadores y aficionados no partidarios de este procedimiento, pues consideran que si la domesticación se hace más lenta pero más libre, el animal adquiere un vínculo más profundo y un respeto mayor por su adiestrador.

Loros de tamaño grande más habituales

- Amazonas (procedentes de América). Tienen la reputación de ser excelentes habladores. Extrovertidos y sociables.

- Yako (Loro Gris Africano de cola roja o Psittacus erithacus). Es el loro con mejores dotes para hablar y su voz se modula suavemente. Tiene un carácter muy fuerte y a menudo, cuando toma cariño a una persona de la casa, siente devoción por ella, pero puede ir acompañada de celos hacia el resto, lanzando gruñidos de advertencia bastante desagradables. Se pueden considerar todo un reto para el aficionado.

- Guacamayos (Aras) Procedentes de América, son quizás los loros más espectaculares en cuanto a tamaño y colorido, y también los más caros. Su esperanza de vida supera los 50 años.

- Cacatúas (procedentes de Australia, generalmente de zonas desérticas). No pertenece realmente a la familia de las psitácidas, sino a la de los Cacatúidos. Destaca entre ellas la cacatúa alba, grande, majestuosa, de color blanco inmaculado con extremos de alas amarillentos, resulta espectacular cuando ahueca su plumaje y levanta la cresta.

Si no estamos seguros de saber domesticar bien a un loro y podemos permitirnos el lujo, conviene acudir directamente a la compra de un “papillero”: pollo muy joven nacido en cautividad y criado a mano por personas. Son excelentes aves de compañía, ya que desde su nacimiento sólo han conocido el manejo y las caricias de personas. Por tanto, quieren y respetan a la especie humana.

Alimentación

En la naturaleza, los loros son omnívoros (salvo los loris que son frugívoros y nectívoros). Pueden comer semillas, frutas, bayas, insectos, etc., pero en cautividad nos encontramos que la alimentación es uno de los problemas más importantes de adaptación. Es imposible que podamos ofrecer una dieta tan variada y rica como en la vida libre y, además, es muy probable que aunque lo hagamos, el animal se niegue a comerla en las proporciones ideales.

Para ello, se han desarrollado preparados para loros donde encontramos mezclas muy variadas de semillas: avena, trigo, sorgo, alpiste, mijo, cáñamo, pipas de girasol, maiz, guisantes, nueces, cacahuetes, almendras, etc. Algunos tienen trozos de fruta deshidratada añadidos: plátano, uva, manzana, pera, piña, melocotón, hortalizas y verduras (acelga, espinaca, remolacha, achicoria o diente de león, lechuga, zanahorias) y, por supuesto les viene muy bien el arroz hervido así como otras legumbres: garbanzos, lentejas o trigo cocido.

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