Está demostrado que observar atentamente un acuario, los movimientos rítmicos y acompasados de los peces, el vaivén de las plantas con el agua en movimiento, el suave sonido de las ondas de agua o las burbujas de aire relaja y tranquiliza a las personas. Diversos estudios indican que quienes disfrutan de un acuario en casa tienen su presión sanguínea por debajo de los valores de quienes carecen de acuario.
viernes, 29 de febrero de 2008
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